La vacuna y los paseos de la Presa del Gachupín

La semana pasada se vivió en San Juan una jornada muy especial, fue lo más cercano a aquellos eventos de a mediados del siglo pasado, paseos multitudinarios en los que participaba gran parte de la sociedad sanjuanense, toda la actividad comercial se detenía para que la gente conviviera en “los paseos a la cola de la presa del Gachupín”.

En esta ocasión la motivación para reunirse fue diferente, quizá no tan agradable pero sí esperanzadora, resulta que se convocó a los adultos mayores de sesenta años para que se les vacunara contra el virus del Covid-19, y fue ahí donde una buena persona evocó aquellos ayeres y señaló, con acento nostálgico, que en aquel tiempo “la cola de la presa” quedaba lejos, tan lejos como sus recuerdos de aquel tiempo, y remató su comentario aseverando que los costados de la compuerta de la presa nunca le habían parecido lugares agradables, y ahora ahí lo iban a vacunar.

Lo cierto es que la experiencia de ser vacunado no fue para nada traumática, al contrario, fue totalmente indolora; lo que prevaleció fue el orden y la amabilidad, algo difícil de lograr cuando, por razón natural, las personas llegaban con nerviosismo y cierta desconfianza, pues les habían dicho tantas cosas que los llenaban de dudas.

 Algo digno de destacar fue que una vez terminada la vacunación y cuando las personas sintieron que la aguja no les había causado ningún dolor ni molestia ¡se rompía el hechizo! Entonces siguió una charla informal con el vecino de al lado, se hacían bromas sobre el temor que se había tenido y mostraban una gran satisfacción, dispuestos a esperar la segunda dosis.

Un comentario digno de destacarse fue que la gente de San Juan sí tuvo buena disposición para ser vacunada, tanto que muchos adultos mayores acudieron a vacunarse en ciudades vecinas, así que un gran número de paisanos ya se habían vacunado para cuando llegaron aquí las brigadas de vacunación. Quizá por eso puede resultar que se contabilicen aquí menos adultos mayores de los que realmente hay. Puede decirse que este fue un hecho que será registrado por la historia y que fue un buen ejercicio de actuación colectiva, donde los ciudadanos que decidieron protegerse contra el maléfico virus del Covid-19 se percataron, de primera mano, que se está atendiendo profesionalmente a los ciudadanos; y por otra parte, los servidores públicos también pudieron experimentar que dar una atención adecuada a la ciudadanía les puede dejar grandes satisfacciones.

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