¿Tiene algo que ver una pandemia de coronavirus, con el tema de prevención de violencia y delincuencia?

La respuesta es sí; sí tiene que ver y mucho.


La epidemiología atribuye a enfermedades infecciosas tres características principales que pueden ser útiles en el estudio del fenómeno de la violencia: la agrupación, la propagación y la transmisión.

-La agrupación describe que los enfermos tienden a agruparse en el espacio, al igual que ocurre con la violencia en las zonas o barrios marginales.

La propagación, que describe la forma no lineal en que el contagio se extiende, a manera de ondas, de las que se desprenden otras ondas. La propagación de la violencia puede ser muy rápida, como las guerras de pandillas o los disturbios en contiendas deportivas, o lenta, como en los conflictos bélicos multinacionales.

-La transmisión es el paso de la infección de un organismo a otro. Las personas expuestas a la violencia tienen más probabilidades de convertirse en perpetradoras de violencias.

Las enfermedades infecciosas comienzan con la exposición a la infección de una persona susceptible, es decir, con escasa resistencia a la infección.

Para revertir los procesos infecciosos, se utilizan tres estrategias principales:

-Detectar e interrumpir los eventos infecciosos en curso y potencialmente nuevos.

-Determinar quiénes son los más propensos a causar más eventos infecciosos, para luego reducir su probabilidad de desarrollar y transmitir la enfermedad.

-Cambiar las normas conductuales subyacentes o las condiciones ambientales que se relacionan directamente con la propagación de la infección.

Por su parte, las nuevas estrategias de intervención para reducir la violencia incluyen:

-El análisis de los grupos implicados y la dinámica de transmisión.

-La intervención de interruptores de la violencia, que deberán encargarse de interrumpir los procesos de transmisión.

-La intervención de agentes del cambio del comportamiento, que deberán rediseñar los valores y normas subyacentes.

-La intervención de coordinadores comunitarios para promover la participación comunitaria, basada en la calle.

La resistencia a la violencia puede ser producto de un entorno familiar o comunitario en el que el rechazo a la violencia esté basado en mecanismos de respuesta alternativos. En el lenguaje de las enfermedades infecciosas esto se denomina como “inmunidad de rebaño”.

Si observamos, la violencia tiene todas las características de una enfermedad infecciosa: zonas de agrupación, rutas de transmisión, periodos de incubación, síndromes, etc. Por este motivo, más allá de las estrategias de contención, debemos contribuir a nivel personal y grupal con 3 acciones para prevenirla:

-Ejecutando acciones de orden y limpieza en el espacio público.

-Integrando un manejo higiénico de las ideas que comparten en el espacio social, interrumpiendo la difusión de mensajes con contenido violento.

-Utilizando la duda como factor de inmunización contra las ideas que promueven o justifican la violencia.

Si entendiéramos a la violencia como una enfermedad contagiosa, seguramente con todo lo que vamos a sufrir para superar la pandemia del coronavirus, habremos aprendido una amarga lección que ojalá nos sirva para enfocar, de una manera distinta, nuestras labores de prevención.

Por: David Lee

One comment on “¿Tiene algo que ver una pandemia de coronavirus, con el tema de prevención de violencia y delincuencia?
  1. Juan González dice:

    Pues si existe mucha marginación y sobre todo aquí en San Juan desdé que eres
    de piel morena o no eres hijo de fulano o sutano con dinero ( la mayoría de dudosa prosedencia) así que todos los demás no tenemos las mismas oportunidades, por lo tanto seguiremos asinados

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