¡Ten cuidado! Aprende a darte cuenta cuando intentan engañarte con un préstamo fraudulento

Así como existen en el mercado diferentes y legítimas opciones para obtener préstamos por parte de instituciones financieras, existen delincuentes que, usurpando el nombre de alguna de ellas o con empresas fantasma, defraudan a personas que, con la esperanza de obtener dinero “rápido, barato y fácil”, caen sencillamente en sus “garras”.



Los estafadores crean una “fachada perfecta” utilizando razones sociales de entidades financieras debidamente registradas y supervisadas, creando páginas en internet apócrifas, publicidad a través de redes sociales, correos electrónicos, anuncios en facebook e incluso con estrategias de ‘telemarketing’, mediante llamadas telefónicas.

Las personas ante los pocos requisitos y los pagos pequeños aceptan las ofertas de los prestamistas, quienes envían documentación falsa y exigen para la apertura, apartado, gestión o seguro por el contrato, el pago de un 10% del préstamo, mediante cargos a tarjeta, transferencia o depósito a cuenta de la “institución financiera”.

Las víctimas caen en cuenta del engaño cuando, una vez realizado el pago y ver que el préstamo no llega a sus cuentas, les resulta imposible establecer contacto con el asesor o con la financiera, o bien, al enterarse de que el “asesor” nunca trabajó para ella.

En México, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, ha emitido una alerta a la población al respecto, ante diversas denuncias de personas que han realizado pagos hasta de 100,000 pesos a defraudadores.



Si necesitas o estás pensando solicitar un préstamo, considera las siguientes recomendaciones para evitar ser víctima de este tipo de delitos:

1. Promoción.
Desconfía de anuncios publicitarios en redes sociales o de correos electrónicos que promuevan este tipo de préstamos. No te dejes llevar por ofertas “irresistibles” que te propongan créditos blandos.

2. Información.
Acude o comunícate directamente con tu banco o con alguna institución financiera para informarte de las opciones de crédito disponibles. Obtén sus datos en sus sitios oficiales. Verifica en la CONDUSEF su inscripción al Sistema de Registro de Prestadores de Servicios Financieros.

3. Asesoría.
Pide consejo a algún familiar, amigo o conocido con experiencia en este tipo de financiamientos y pide referencias, en particular, de la institución financiera con la que estés considerando contratar. Verifica su comportamiento y los productos que ofrecen en el Buró de Entidades Financieras.

4. Contrato.
Antes de firmar cualquier documento, revisa con calma, a detalle e idealmente consulta con un abogado de tu confianza las cláusulas del contrato. Evita el robo de identidad. Por ninguna razón envíes información sensitiva (identificación oficial, copia de tu RFC, CURP o datos de tarjetas de crédito) a través de redes sociales, WhatsApp o a correos electrónicos que no sean institucionales.

5. Verificación.
Antes de contratar, comunícate con la institución financiera para hacerle alguna pregunta a tu asesor. No llames a su teléfono directo o celular; llama al conmutador para verificar que la persona efectivamente trabaje en la institución financiera.

6. Contratación.
No contrates ningún préstamo o crédito en el que te sea exigido un anticipo. Si aceptas el pago de algún tipo de seguro, comisión o cargo por gestión, ofrece el pago hasta después de haber recibido el préstamo. Es importante resaltar que, en México, la Procuraduría Federal del Consumidor, no avala ni certifica productos o instituciones financieras, por lo que es preciso no dejarse sorprender y ser víctimas de este tipo de estafas o engaños.

Si observas alguna irregularidad en alguna institución financiera o has sido víctima de algún tipo de fraude de este tipo, acércate a la CONDUSEF y presenta tu queja, o bien tu denuncia formal ante el Ministerio Público

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