San Juan de los Lagos, ¿Ciudad Envidiada?

“Ya pasaron las Fiestas de Agosto y la normalidad regresó a San Juan”. Alguien hizo este comentario en una reunión de buenos amigos, observación que llevó a una discusión sobre la fortuna que tenía esta ciudad de recibir diferentes beneficios durante este acontecimiento, y al parecer ya durante todo el año.

De ahí se desprendieron diferentes visiones, desde la histórica incapacidad que se ha tenido para atender a los cientos de miles de peregrinos, también el reclamo de otros por la inmundicia acumulada en cada esquina de la ciudad durante esta época, hasta llegar a una reflexión sobre la envidia que despierta en muchos de los pueblos vecinos la periódica y relativa derrama económica.

Es verdad que algunos sí envidian a San Juan, esto se pone de manifiesto cuando expresan su pesar en la contemplación del bien ajeno, del bien que ellos suponen recibe esta ciudad, y además anhelan hacerlo suyo, se oyen expresiones como “en San Juan todos son ricos” o “en San Juan les sobra el dinero”.

Este es un sentimiento muy común en los seres humanos y conduce muchas veces a cometer actos deleznables y hasta criminales, tal como expresó Cervantes: “¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!”

Pero quisiera que me dijeran los sanjuanenses, ¿a cuántos de ustedes les llueve el dinero sin esfuerzo?, ¿cuántos de ustedes no tienen que esforzarse todos los días trabajando duro para llevar el alimento a sus familias?

Como ejemplo de la fama de la supuesta riqueza de San Juan de los Lagos, quedó evidenciada en el año de 1829 cuando el Congreso de la Unión asignó a los pueblos de Los Altos de Jalisco un “préstamo forzoso” para gastos de guerra, y así quedó consignado:

A las grandes haciendas, La Sauceda: $400.00 pesos; El Salvador: $250.00 pesos; El Comedero: $250.00 pesos; Ajojúcar: $2,000.00 pesos; Ciénega de Mata $1,000.00 pesos. Luego a los Curatos: al de Lagos: $300.00 pesos; al de Encarnación: $300.00 pesos; al de Tepatitlán: $1,000.00 pesos; al de Arandas: $200.00 pesos. ¡Al Santuario de Ntra. Señora de San Juan $10,000.00 pesos!

Sumando a todos los demás apenas si llegaría a la mitad del préstamo exigido solamente al Santuario y habría que sumarle lo que le pidieron al Curato y a los vecinos ricos del pueblo.

Sería bueno hacer notar que aunque en San Juan existe una derrama económica por el turismo que nos visita, la gran mayoría de los sanjuanenses  tenemos que esforzarnos para lograr tener una mínima utilidad, de entre la férrea competencia y la crisis económica que hace que los visitantes cada vez traigan menos dinero.

Se sabe que todos los vicios traen un “no sé qué” de torpe deleite consigo; pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabias; tanto así que Caín derramó la sangre de su inocente hermano, solo por la envidia que le causaban las virtudes de Abel.

¿San Juan se habrá convertido en el Abel que detestan muchos Caínes?

 

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