Respeto a la Autoridad

En San Juan y quizá en muchas otras partes, es común que la opinión de la gente esté siempre en contra del que detenta la autoridad, es como un “vicio” inducido por los que “forman opinión” en las “redes sociales”, es así porque, al parecer, la mayoría de estas personas depositan incondicionalmente su fe en estas versiones tendenciosas recibidas a través de su teléfono celular.

Es un nuevo y avasallador sistema de alienación del que pocas personas se escapan, solo se libran aquellos que son capaces de recibir y ordenar esa información, que pueden discernir entre lo verdadero y lo falso, es decir, aquellos con un criterio bien formado.

Para ello es necesario poner atención, porque la atención es una virtud profunda que obliga a no divagar, a fijar la mirada atentamente, y así poder conocer todo lo que hay que ver y saber.

Los que manipulan la opinión pública saben que las mayorías no analizan, no escudriñan y algunos hasta no piensan; por eso es el bombardeo de noticias y argumentos que desorientan y engañan, de tal manera que quien empieza negando la autoridad ajena termina siempre queriendo imponer su propia autoridad, que es el principio del caos social.

Para muchos es fácil escribir y compartir barbaridades y calumnias desde su “celular”, en ese momento sienten una aparente seguridad cubiertos por un falso “anonimato”, y para cuando reflexionan ¡ya es demasiado tarde! Regaron suciedad y se embarraron. El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite ¡deja siempre huella!

Por desgracia, hay muchas personas que escriben para crear dudas, lanzar “ideas” y consignas contra la autoridad legalmente establecida ¡sabiendo que toda autoridad viene de Dios y debe ser respetada!

En la Doctrina Social Cristiana se señala claramente que: “es tarea de la autoridad tomar las medidas oportunas en interés del bien general y ordenar la vida común de los individuos y de los grupos mediante la promulgación y aplicación de normas jurídicas”.

El Concilio Vaticano II lamenta que muchos “se muestran propensos a rechazar toda sujeción so pretexto de libertad”.

El mundo de hoy necesita hombres que: “acatando el orden moral, obedezcan a la autoridad legítima y sean amantes de la genuina libertad”.

Nadie en sus cinco sentidos debería estar identificado con aquellos que gobernaron para explotar a la nación, por sentido común se debe respetar al gobierno legalmente constituido y luchar porque que las promesa de honradez, legalidad y equidad lleven a este vapuleado México a ser un mejor lugar para vivir.

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