¿Qué hacer si presencias un delito?

La probabilidad de ser testigo de la comisión de un delito en contra de otros se ha incrementado de forma notable, ocasionando que muchas personas, por tener una reacción inadecuada, resulten afectadas colateralmente o compliquen la situación al no ofrecer la ayuda esperada y necesaria.

Cuando se da un hecho violento, o francamente delictivo, algunos testigos se sienten obligados moralmente y se solidarizan con la víctima para intervenir o pedir ayuda, mientras que muchos otros no hacen absolutamente nada, por no poner en riesgo sus vidas o la posibilidad de sufrir represalias.

¿Resulta mejor intervenir o no hacer nada?

Todo depende de las circunstancias y del tipo de agresión o delito que se trate. No es lo mismo atestiguar una agresión física o de índole sexual en contra de alguien, donde muy probablemente el agresor no porte un arma, que observar la comisión de un robo a mano armada donde el delincuente, por lo general, cuenta con el apoyo de cómplices igualmente armados.

Si intervenimos, corremos el riesgo de ser atacados por el agresor o delincuente, si no hacemos nada, él o los individuos simplemente huirán, muy probablemente, de forma impune. Por tanto, si lo que queremos es ayudar, la mejor ayuda que podemos proporcionar a esa persona es pidiéndole ayuda a quien mejor la puede ofrecer: la policía.

En caso de ser testigo de un hecho de violencia o delictivo, considera las siguientes recomendaciones:

  1. Protégete.
    Haz lo necesario para mantenerte a distancia, a salvo y fuera de peligro ante la situación. Corre, refúgiate o escóndete en un lugar seguro. Si acaso, ante una riña, pelea o agresión donde no haya armas de fuego, considera gritarle al agresor “¡Basta ya, ahí viene la policía!” y retírate del lugar. No permanezcas como un simple espectador pasivo, filmando los hechos para ser el primero en difundirlos en redes sociales.
  2. Observa detalles.
    Si pudiste, de manera segura, obtener alguna imagen del agresor, ¡perfecto!, si no, recuerda y anota sus características: edad, estatura, complexión, tez, color de ojos, tipo de cabello y corte, cicatrices o lunares, así como tatuajes, anillos, “piercings” o perforaciones, vestimenta y calzado, así como la hebilla de su cinturón.
    Resulta muy útil para la policía, aunado a lo anterior, el lenguaje que empleaba: norteño, costeño, caló, etc.; motes o apodos con los que se comunicaba con su(s) cómplice(s) así como, desde luego, la matrícula y características del vehículo utilizado si fuese el caso.
  3. Pide ayuda.
    En cuanto te sea posible, llama al 911 y reporta lo sucedido. Deja que la operadora lleve el control de la llamada; después de reportar el hecho, contesta las preguntas que te haga, para darle a conocer el tipo de emergencia de que se trata, el lugar de los hechos y recibir, de esta forma, la atención correcta y adecuada, en la forma más rápida posible.
    No corras riesgos, evita perseguir al agresor. Al denunciarlo a las autoridades, darán la alerta a sus grupos de respuesta inmediata quienes, apoyados por sistemas de videocámaras instalados en la ciudad, podrán implementar un operativo especializado para perseguirlo y detenerlo.
  4. Mantén la calma.
    Respira profundamente, relájate y mantente alerta. Si él o los agresores se retiraron, conmina a otros a ayudar a la víctima, asistiéndola en caso de haber sido agredida o reconfortándola en lo que llega la ayuda. Evita tocar y que otros toquen, muevan o alteren, cualquier elemento de evidencia crítica que exista o permanezca en el lugar.
  5. Espera a la policía.
    Al llegar el apoyo de las autoridades, condúcelas al lugar de los hechos y a las personas afectadas. Narra los hechos de forma exacta, tal y como los observaste, expresando las circunstancias de tiempo, modo y lugar.

    Contesta sus preguntas con verdad y precisión. Sé cuidadoso de indicar únicamente lo que viste y evita suposiciones u opiniones.

    Conmina a la víctima, y a los demás testigos, a denunciar formalmente los hechos ante el ministerio público. Recuerda, “si no hay denuncia, no hay delito que perseguir”. No tengas miedo, busca el apoyo de organizaciones no gubernamentales quienes les ofrecerán atención y orientación para el proceso.

Ante un delito, así como es importante aprender a ser una “buena víctima”, es igualmente importante aprender a ser un “buen testigo” para no ponerte en riesgo o complicar la situación.

 

Por David Lee

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