Políticos: El pleito es suyo a nosotros no nos embarren

La Sociedad Demanda ¡Civilidad y Ética!

Algo está pasando en nuestra sociedad que está siendo sacudida por la ambición de aquellos que militan en los partidos políticos, la batalla que están librando arrastra, por desgracia, a personas ajenas a esta actividad, la gente “común” que se dedica a trabajar y a sobrevivir está siendo polarizada, llevada a un extremo y hasta enfrentada con los que antes fueron sus buenos amigos ¡y  todo esto por las “preferencias” políticas!

 

Con toda esta agitación social se agudiza un terrible cáncer social: ¡se está perdiendo la civilidad! Entendiéndose ésta como la capacidad de socializar y de poder vivir con urbanidad, pero tal parece que ahora es urgente volver a civilizar a gran parte del pueblo, es decir, sacar del estado de salvajismo a las personas.

 

Ahora con el fenómeno de las redes sociales, individuos que forman parte de un partido, inventan perfiles falsos para insultar y ofender a todos los que ellos creen “contrarios”, incluso a aquellos a los que en la calle les llaman “amigos”, pero que tuvieron la mala idea de publicar su forma de pensar y como estos sujetos no tienen los pantalones para decirlo de frente, despotrican en un teclado.

 

Desde luego que este fenómeno no es nuevo, lo cierto es que se ha venido gestando desde hace mucho tiempo, donde, por desgracia,  se han confundido los avances científicos con civilización.

 

El premio Nobel, Dr. Alexis Carrel advertía ya, a principios del siglo XX, sobre este fenómeno:

“Los hombres han acogido con gusto la civilización moderna; han abandonado el campo y se han desbandado hacia las ciudades y las fábricas. Adoptan con avidez el modo de vida y la manera de obrar y de pensar de “la nueva era”. Dejan de lado sin vacilar sus viejos hábitos porque estos hábitos reclaman un esfuerzo mayor; es menos fatigoso trabajar en una fábrica o en una oficina que en una granja.

Pero hasta en el campo las nuevas técnicas han suavizado el rigor de la existencia.

Junto con la disminución del esfuerzo muscular y de la adquisición del bienestar, los seres humanos han aceptado gustosamente el privilegio de no estar nunca solos, de disfrutar de las continuas diversiones de la ciudad, de formar parte de inmensas multitudes ¡de no pensar nunca!”

 

Sin embargo, Carrel muestra cierto optimismo cuando agrega que: “por primera vez en la historia de la Humanidad una civilización que se derrumba es capaz de discernir las causas de su decadencia. Por primera vez tiene a su disposición la fuerza gigantesca de la Ciencia ¿Sabremos utilizar esta sabiduría y este poder? ¡Es nuestra única esperanza de evadirnos del destino común a todas las civilizaciones del pasado!

 

Se podría empezar a poner remedio si los candidatos a puestos de elección popular y la gente que los acompaña, se comportaran como gente civilizada, educada y servicial, no solamente en la calle sino también cuando están frente a su computadora o celular, la sociedad podría confiar en ellos cuando se viera que su actuación está guiada por una conducta ética.

¿No cree Usted?

 

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