Pan y Circo

Pan y Circo

EDITORIAL 591

Un gran espectáculo deportivo se ha desplegado en las XXXI Olimpiadas de Río de Janeiro, Brasil. Millones de personas expectantes esperan con avidez los triunfos de sus héroes deportivos, y hacen “suyas” las hazañas y las derrotas.

Esto no es mera casualidad, es un fenómeno fomentado por el actual estilo de vida, donde la gente de la ciudad, atrapada en sus propias frustraciones, se siente realizada y satisfecha con el gran circo deportivo.

Un papel importantísimo desempeña aquí el deporte, primero como práctica liberadora en el juego, la competición, la colaboración, la convivencia y el olvido de otros afanes y preocupaciones.

La necesidad del deporte es cada día mayor cuando el esfuerzo físico es menor en las ocupaciones domésticas y laborales; hoy en día todo lo hacen las máquinas y no los músculos.

Por esta razón, se explica claramente el creciente interés por los gimnasios, los cursos de karate y las actividades similares en los llamados clubes deportivos, todo por la oportunidad de ejercitar alguna actividad física.

El deporte como espectáculo es maravillosamente manejado por los medios masivos de comunicación, es hábilmente preparado para despertar en la gente una ansiosa expectativa, y después no permiten que ahí termine, arrojan en cascada comentarios y opiniones que prolongan el espectáculo, idealizándolo, y de cierta manera, espiritualizándolo.

De tal manera que las multitudes ya no pueden vivir sin este vino que ablanda el pan de cada día.

Por otra parte, no se puede negar que el ejercicio del deporte, con su gran variedad de actividades y funciones ordenadas con el fin de devolver energía al deportista, también refuerza los valores del individuo en un ambiente de libertad.

Muchas diversiones y juegos fueron antiguas y comunes actividades del hombre y eran consideradas como un trabajo, la pesca, la caza, la jardinería y hasta la charrería, que era un rudo trabajo de nuestros antepasados y hoy es un deporte.

La intensión hace cambiar el sentido de la acción. Tal vez lo que antes causaba tedio y desgaste, como muchos ejercicios físicos, ahora es motivo de satisfacción y salud.

El deporte espectáculo busca y encuentra la descarga psicológica de tensiones acumuladas por las presiones de la vida, particularmente en las urbes y en las ciudades.

La emoción llega intensamente y luego pasa, al final el espectador vuelve a encontrarse con su vida y sus problemas ¡Así queda encadenado para repetir una y otra vez esta gratificante experiencia!

Este fenómeno no es nuevo, lo que ha cambiado es la forma, y quizá los romanos aprendieron esta forma de dominio de masas de pueblos más antiguos, deporte y espectáculo como un gran recurso para contener a las multitudes ¡Al pueblo pan y circo!

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