Los Gordos De San Juan

Nuestros antepasados, y en particular los habitantes de las zonas rurales de San Juan de los Lagos y de la Región de Los Altos, tuvieron una tradición alimentaria fundamentada en el consumo de leche y de productos lácteos, los ranchos que estaban más o menos aislados de la población, tenían la necesidad de ser autosuficientes, para ello, de la leche obtenían productos de alta calidad, como mantequilla y queso; además tenían otros alimentos como el maíz, el frijol, huevos, vegetales e infusiones de hierbas de temporada; y eventualmente carne de pollo, de cerdo, de res y cuando cazaban algún animal o ave silvestre; toda una dieta balanceada producida en el rancho, aunque algunos de estos alimentos no fueran de consumo cotidiano ¡sí que era una dieta muy balanceada!

gorditos

Por muchos años escuchamos decir a los políticos citadinos pseudo-socialistas, que los pobres campesinos eran unos seres famélicos, desnutridos y explotados, cuya alimentación dejaba mucho que desear; esto quizá fuera cierto en algunos casos y en algunos lugares ¡pero curiosamente esto sucedió marcada y precisamente durante los tiempos de la Revolución Mexicana! Y más tarde, en nuestra región, con la llamada Revolución Cristera, cuando fue desmantelada y totalmente destruida la infraestructura de producción agropecuaria, en estas condiciones, ¡desde luego que la gente padeció hambre y desnutrición!

A mediados del siglo pasado, con las condiciones más o menos “normalizadas”, las actividades del campo nos dejaron ver que la condición de muchos trabajadores del campo, aunque precaria, llenaba sus necesidades de alimentación balanceada y suficiente, los campesinos, delgados y “correosos” eran unos atletas que soportaban largas jornadas de trabajo dominando fácilmente la fatiga, el calor, la sed y por regla general, eran muy saludables, seguramente pocos se atreverían a competir con ellos en la actualidad.

Ahora resulta que muchos especialistas en nutrición (nacionales y extranjeros) han descubierto el “hilo negro” y su recomendación es que se regrese a los alimentos naturales, a los menos procesados (a la tortilla de maíz recién hecha y a los frijoles de la olla) leche, carne, huevos y vegetales verdaderamente frescos y naturalmente producidos, sin estimulación inducida de manera artificial, es tal la demanda de estos productos, que en las naciones desarrolladas están dispuestos a pagar el sobreprecio que representa producir estos satisfactores.

Así las cosas, no es de extrañar que los poderosos extranjeros se estén llevando (o cuando menos copiando) nuestros “pobres” métodos alimenticios de antaño y nos regresen a cambio hamburguesas, hot-dogs, papitas y cuanta comida chatarra tengan a mano, porque ya les sobra y no la quieren, ya que ha estado perjudicando a su regordeta gente. A propósito, pregunte por curiosidad a la gente madura…a la de los años cincuentas: ¿Cuántos amigos gordos tenían? ¡La respuesta lo va a sorprender!

EDITORIAL

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