Las Enseñanzas de La Montaña

Por: Miguel Ángel Montoya y Carmen Elena Sol Lorenzana

“¿Qué tienes para enseñarme?”, le dijo el hombre a la montaña, al tiempo que la observaba desde su ventana. Le dijo: “te ves grande, serena y majestuosa y yo aquí, angustiado, sin saber hacia dónde dirigir mis pasos, sin poder lograr lo que deseo”.

“¿Qué tienes para enseñarme?”. Volvió a preguntarle el hombre.

De pronto… la montaña le dijo: “silencio… guarda silencio, pues sólo así podrás escucharme, sólo guarda silencio. ¿Qué no sabes acaso, que la sabiduría viene desde adentro?”

Le dijo: “yo me encuentro aquí, plantada desde hace miles de años. Durante este tiempo he visto pasar a muchos hombres que han caminado sobre mí, algunos de ellos habían logrado la sabiduría, otros me maltrataron pensando que no me daba cuenta, otros estuvieron escondidos entre mis árboles huyendo de ellos mismos o de otros hombres que le perseguían. He visto pasar a las aves, y muchas de ellas han anidado encima de mí. Me he enriquecido de la vida, he sido testigo de muchas cosas, y de todas he aprendido. Aprendí también del dolor cuando se estrelló en mí un avión. Vi en ese momento cómo desaparecieron en un segundo los sueños de los que ahí se mataron. Pude conocer sus pensamientos, ellos me enseñaron sobre la importancia de no dejar asuntos inconclusos en nuestra historia. Así que, si tienes que decirle a alguien que le amas, díselo, si te hace falta pedir o dar una disculpa, hazlo, mantente siempre listo, vive con si éste fuera tu último día, sé feliz”.

“Tú ¿me pides que te enseñe algo?”. Dijo la montaña. “Bien, lo haré, presta atención”.

“Mantente en silencio, extrae de tu interior la sabiduría, aprende de todos y de todo, sé paciente, recuerda que lo que se hace sin el tiempo, el tiempo se encarga de destruirlo. Ama, sobre todo ámate a ti mismo”.

“Yo debo confesarte que, sólo por medio de la auto-aceptación y el amor a mí misma es como he podido estar durante tantos años viva, floreciendo cada año…”.

“Escúchate…”.

El hombre se quedó en silencio, no tanto por seguir de inmediato la enseñanza de la montaña, pero sí por lo que ésta le había dicho.

En su mente se encontraban las imágenes de su padre, la de su amigo Manuel, con los cuales se encontraba un tanto distanciado. No deseaba terminar sus días sin antes reconciliarse con ellos.

Se dio cuenta además de que a diario mantenía un pleito con él mismo, hacía tiempo que se sentía a disgusto con su cuerpo y con su historia. No disfrutaba de su vida. Estaba harto…

Éste es un momento de cambio se dijo…

Pasado un rato de meditación silenciosa, viendo a la montaña allá, a lo lejos, detrás de su ventana, con su antena iluminada, para que no se le estrellara otro avión. Viéndola majestuosa, grande, serena… le dijo, con una sensación de gratitud: “¡Gracias amiga, hoy he aprendido de ti!”

Las personas con problemas de adicción son seres humanos que han buscado la felicidad y la trascendencia, sólo que erraron en el camino, pretendiendo encontrar las respuestas en las drogas o en cualquier otra conducta adictiva. Ellos deben ser tratados con respeto en las Centros Especializados en Adicciones al igual que cualquier otra persona porque de esta forma reconstruyen su autoestima y fortalecen sus redes de apoyo.

Si tú conoces a alguna persona que tenga problemas de adicción puedes solicitar ayuda al UNEME CAPA San Juan de los Lagos (CAPA San Juan) ubicado en calle Rosales #217, colonia Lomas Verdes, teléfono (395) 725 6945. Atención gratuita.

 

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