Hacer o No Hacer, He Ahí el Dilema

En días pasados, un grupo de vecinos discutía acaloradamente sobre ciertas obras que realiza el actual Ayuntamiento, la controversia se centraba en valorar si dichas obras eran técnicamente adecuadas y si era correcta la forma en que se llevaban a cabo.

Desde luego que había diferencia de opiniones, cosa que no sorprende porque estas diferencias no son cosa de ahora sino que siempre han existido.

Afortunadamente el alegato terminó con el reconocimiento general de que la realización de mejoras en obras materiales son una señal de optimismo, de fe en el futuro, pero también se aceptó que no se debe desestimar el esfuerzo de los que saben, de los técnicos que hacen su mejor esfuerzo para que las cosas se hagan bien, sin dejar de reconocer que la tecnología avanza dentro de los límites que le son inherentes.

Lo anterior llevó a una reflexión sobre los límites del conocimiento técnico, y explica de alguna manera la gran disparidad de opiniones en la forma de hacer las cosas. Esto se debe a que, al diseñar algún proyecto, los técnicos no comprenden las cosas que no tienen peso ni dimensión. No alcanzan a valorar sino aquellas que están situadas en el espacio y en el tiempo.

Los técnicos, por muy buenos que sean, son incapaces de medir la vanidad, el odio, el amor, la belleza o los sueños de la gente, como tampoco la inspiración del poeta o la elevación del alma hacia aspectos trascendentes. Lo anterior puede arrojar luces sobre ciertas controversias, en este caso el desacuerdo en la ejecución de un proyecto técnicamente bien elaborado, pero que se enfrenta a lo impredecible de los intereses y pasiones humanas.

De tal manera, queda evidenciado que para algunos estas obras materiales son inadecuadas y vociferan si perciben alguna molestia o supuesto perjuicio; pero sorprendentemente callan aún a sabiendas de que están recibiendo un beneficio ¿Será que la sociedad todavía no madura? ¿O será que hay personas que no van a madurar nunca?

Lo cierto es que en estos convulsionados tiempos se presenta una realidad incontrovertible, y es que paso a paso nuestra sociedad avanza a pesar de todos los contratiempos.

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