Hace Falta Chapopote

Hay ocasiones en que se hace necesario hablar y escribir sobre temas aparentemente intrascendentes, y señalar el deplorable estado de las carreteras federales y estatales parecería ocioso e inútil, pero los efectos sociales y económicas que se derivan de esto son de enormes consecuencias.

El retraso y deterioro sobre los vehículos que causa una vía intransitable, lleva a un encarecimiento de todo lo que se  transporta, se consume mucho más combustible, tiempo y energía, amén de que la posibilidad de accidentes se aumenta considerablemente; lo anterior hasta parece inútil de referir, pero parece que las autoridades federales y estatales encargadas de dar mantenimiento a estas vías no les importa, o no les interesa ocuparse, mucho menos corregir el daño.

Transitar por estas vías es un acto verdaderamente suicida, pues los conductores tienen que hacer malabarismos para esquivar los profundos socavones en que se han convertido los baches, no hay más remedio, hay que “jugarse” la vida para conducir por las carreteras de la Región.

El señalamiento anterior va más bien en el sentido de pedir cordura a los conductores que tengan la necesidad de usar estas vías, porque, al parecer, esto va para largo, ya que ni siquiera aparecen los “tapa-baches” que dejan como empedrado las carreteras, son arreglos provisionales, pero ni estos se avizoran, tal parece que por alguna oculta razón la sufrida Región de Los Altos sigue siendo castigada.

No debería existir razón alguna para que un periódico se ocupe de esto, pero cuando las cosas llegan a tal extremo se hace necesario señalarlas, dejarlas como un documento impreso que será guardado en la memoria colectiva, y que tal vez, solo tal vez pueda llegar a conocimiento de las autoridades responsables, municipales, estatales y federales, que en cumplimiento del compromiso contraído con la sociedad empiecen a poner manos a la obra, que “allanen” el camino para que esta productiva Región Alteña pueda seguir cumpliendo con alimentar a gran parte del país, solo tienen que aplicar la voluntad y “un poquito de chapopote”.

 

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