¡GRACIAS POR AYUDAR!

Las muestras de solidaridad que se manifiestan en la sociedad de manera importante cuando suceden afectaciones producto de fenómenos perturbadores principalmente de origen geológico, hidro-meteorológico, sismos, inundaciones o de salud, como los de una pandemia, similares a los que se encuentra sufriendo en estos momentos buena parte de la población mundial, resultan emblemáticas respecto del gran sentido de responsabilidad social que las personas poseemos.



Dichas muestras de solidaridad, sin embargo, se dan mayoritariamente en momentos de desgracia, cuando el daño está hecho, en el ‘después’ y minoritariamente en el momento en que se pudieron y debieron haber prevenido, es decir, en el ‘antes’.

Estas desgracias si bien no pueden ser predecibles en cuanto a su momento de ocurrencia y nivel de afectación, deben ser prevenibles para que, al considerar su eventual embate, las afectaciones resulten menores y se logre contenerlas y mitigarlas para restablecer, en el menor tiempo posible, las condiciones de seguridad social y económicas que deben prevalecer.

En un contexto distinto, pero no distante, el problema de inseguridad constituye otro fenómeno que perturba incluso con mayor frecuencia a la ciudadanía y se ubica, de alguna manera, dentro de los riesgos de tipo socio organizativo donde se contemplan aquellas afectaciones producto de comportamientos antisociales, actos de sabotaje y terrorismo.

En ambos casos, ya sea ante los ‘actos de Dios’ o del ser humano, en materia de prevención contamos, por decirlo de una manera amable, con enormes áreas de oportunidad, por no decir, en término simple, que estamos en la calle.

Lo valioso que debemos reconocer, es que el espíritu de ayuda y colaboración existe; no obstante, es preciso alimentarlo y estimularlo para que se manifieste de una manera preventiva, en el momento del ‘antes’, pues de esa forma, evitaremos en buena medida las afectaciones y seguramente lograremos salvar vidas.

Existen muchos ‘pozos sin tapar’ en nuestro país, no debemos esperar a que se ahogue algún niño para correr a taparlo.

Es importante que en el estudio de riesgos que hagamos respecto de todo tipo de fenómenos perturbadores, diseñemos planes de acción que otorguen, antes que a la reacción, un mayor peso a la prevención.

Dichosos debemos sentirnos de saber que, por encima de las crisis políticas, económicas y de valores que enfrenta hoy la sociedad, continuamos siendo solidarios.

Pero resulta fundamental que nos aboquemos a prevenir, para celebrar el día de mañana que, además de ser solidarios en la desgracia, seamos solidarios en la gracia.

Por David Lee

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