Gobernabilidad Maquiavélica

Gobernabilidad Maquiavélica

EDITORIAL

Ágora -2 Octubre 2015

Gobernabilidad Maquiavélica

Normalmente, el cambio de una administración municipal despierta inquietudes y expectativas de toda índole en la sociedad, como si el simple cambio tuviera un “toque mágico”, pero hay condiciones en la constitución del poder y la autoridad que parecen no cambiar nunca.

Nicolás Maquiavelo recomendaba en su obra, El Príncipe, sobre la actitud que debería toma quien detentara la autoridad civil y afirmaba que:

“Para llegar a ser gobernante no dependía tanto de los méritos, sino más bien de de cierta habilidad propiciada por la fortuna, pero que debía necesariamente ser apoyada por el pueblo o por los poderosos. Aseguraba que toda ciudad se encuentra entre dos fuerzas contrarias, una de las cuales lucha por mandar y oprimir a la otra que no quiere ser mandada ni oprimida.

Esto lleva a una encrucijada a quien detenta el mando en la ciudad, primero porque jamás podrá dominar al pueblo cuando lo tiene por enemigo, ya que el pueblo está formado por muchos. Y aunque los poderosos son pocos, el gobernante siempre tendrá el temor bien fundado de que se vuelvan contra él porque son más astutos y hábiles.

El que llega a gobernar con el favor del pueblo debe esforzarse en conservar su afecto, cosa fácil, pues el pueblo pide solamente no ser oprimido. Pero el que llega solamente con el apoyo de los ricos y poderosos y contra la opinión general del pueblo, tendrá que trabajar arduamente para conquistar el favor de la gente, y le resultará fácil si toma seriamente bajo su protección y cuidado las justas demandas de sus gobernados.

Para terminar esta reflexión, Maquiavelo dice: “Insistiré tan solo en que un príncipe necesita contar con la amistad del pueblo, pues de lo contrario no tiene remedio en la adversidad”.

Lo anterior puede parecer “maquiavélico”, pero no todo lo que escribió este hombre tenía una connotación negativa, solamente piense que lo dicho por él hace cientos de años ¡se puede aplicar perfectamente en nuestros días!

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