Fiesta Para Unos, Angustia Para Otros

Fiesta Para Unos, Angustia Para Otros

EDITORIAL

Las fiestas de la quincena de agosto son como una brisa refrescante que alegra la economía de los comerciantes de San Juan y también de los que vienen de fuera.

Son prácticamente tres días de un frenético arrebato comercial que beneficia a unos más que a otros, pero que de alguna manera hace que el modo de vida en esta ciudad se haga más llevadero, y así, muchos sanjuanenses miden su existencia por los logros económicos obtenidos de “fiesta en fiesta”.

Pero sería bueno entender, de acuerdo a los textos del Concilio Vaticano II, que: “en un momento en que el desarrollo de la vida económica, orientada y ordenada de una manera racional y humana, debería permitir una atenuación de las desigualdades sociales, sucede con demasiada frecuencia que trae un endurecimiento de esta desigualdades, y a veces hasta un retroceso en las condiciones de vida de los más débiles y un desprecio por los más pobres.

Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo estrictamente necesario, algunos, aún en los países menos desarrollados, viven en la opulencia o malgastan sin consideración ¡El lujo pulula junto a la miseria!

Y mientras un pequeño número de hombres dispone de un amplísimo poder de decisión, otros están privados de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de vida y trabajo indigna de la persona humana”.

De acuerdo a lo anterior, muchos comerciantes de esta ciudad podrían sentirse privilegiados, ciertamente no pertenecen al grupo de los mucho muy ricos, pero tampoco sufren penurias económicas al grado de quedar socialmente marginados.

Estos desequilibrios se gestan en todos los sectores de la economía, se producen tanto en el sector agrícola como en el  industrial y de servicios, por una parte, y por otra entre las diversas regiones dentro del mismo país; luego la escala sube hasta enfrentar a los países donde cada día se agudiza más la oposición entre las naciones económicamente desarrolladas y los países en vías de desarrollo, con gran peligro para la paz mundial.

De esta manera, la comercialización desarrollada en esta ciudad encuentra una conexión trascendente, los hombres y mujeres pensantes de este tiempo son cada vez más sensibles a estas disparidades y están plenamente convencidos que este funesto estado de cosas puede y debe ser corregido.

 

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