El mundo de ayer Por el Prof. J. Rosario Palos de Anda

El mundo de ayer Por el Prof. J. Rosario Palos de Anda

Hoy les contaré sobre los comercios que estaban frente a la Plaza Principal y la Basílica; es decir, por la calle Vicente Guerrero:

— enseguida de la tienda de abarrotes de Don Pedro de Anda estaba la tienda de Don Pablo Martín González que vendía ropa y similares. Luego estaba la tienda de Don Librado de la Torre que además contaba con su casa habitación, la cual estaba en medio de dos locales comerciales que pertenecían a la misma finca. Luego estaba la tienda de los hermanos y la mamá de Don Pablo, cuando éstos se fueron a vivir a la ciudad de Aguascalientes le dejaron la tienda a Don Manuel Martín González. Después seguían dos pequeñas tiendas, la primera era de Don “Cheno” Solórzano, y luego estaba la de Don “Chepito” de Anda, hermano de Don J. Guadalupe de Anda de Alba, hijo del Profesor Don Silverio de Anda. Luego había una casa de dos pisos y a la entrada había un gran portón, en ella vivían varias familias. Enseguida estaba la finca donde vivía Don Benedicto González Romo. Después estaba una talabartería que atendía el Señor Francisco Díaz. Después la casa de Don José Padilla, papá del Dr. Horacio Padilla Muñoz, de Miguel Padilla “El Hojas” y de varias hermanas de estos, que cuando se casaron se fueron a vivir a México. Luego seguía el Mesón de la Virgen, que ahora es la escuela Rita Pérez de Moreno.

Continuando con las fincas de la Plaza Principal: en la esquina tenía su tienda el Señor Don Pedro González, papá de Don Jesús González, esposo de Doña Glafira Pérez de León, hija de Don Sixto Pérez de Alba. Después de los locales comerciales estaba una casa habitación en la parte alta, su puerta de entrada estaba en la planta baja, ahí vivía Don José L. Padilla,  casado con la hermana de Fito Macías.

Luego estaba la casa donde vivía Don José González, esposo de Doña Josefina Larios, por cierto, uno de sus hijos fue mi compañero de escuela, Juan Manuel González Larios que se hizo Sacerdote, el cual estudió en Guadalajara y en Roma donde lo consagraron, supe que anduvo de misionero con un Sacerdote Italiano, después regresó a Guadalajara, donde después de algunos años de ejercer su Sacerdocio murió víctima de una grave enfermedad, sus demás hermanos también se fueron a vivir a Guadalajara,  murieron dos por accidente y los demás por enfermedad.  Luego, en la esquina estaba la finca donde vivía la mamá de Don Sixto Pérez, que se llamaba Doña Toña de Alba, finca que heredó al paso de los años la señora Lolita Ibarra Pérez, y ahora es de sus hijos.

Con esta descripción “a vuelo de pájaro”, les he contado sobre las familias y personas que conocí de niño, algunos de sus hijos fueron mis amigos de la infancia y otros compañeros de juego o de escuela; aquellos eran tiempos donde las personas mayores eran respetables y respetuosas, y sobre todo eran cultas, sino la mayoría sí las que yo conocí y trate; al menos así me lo parecieron; sus pláticas eran muy amenas y muy interesantes, y sobre todo muy documentadas.

Recuerdo que en una ocasión, cuando Don Chepito de Anda se cambió a un estanquillo en el Parían Nuevo, por la calle Rita Pérez de Moreno, una mañana me llamó y me enseñó un escrito suyo y me preguntó que qué me parecía, le contesté sinceramente que me gustaba su escrito, me pude dar cuenta que el Profesor Don Silverio de Anda formó cultural e intelectualmente a sus hijos, ya que él fue un maestro culto de San Juan de los Lagos.

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