El Mundo de Ayer por el Prof. Chayo Palos de Anda

Escribo este artículo el viernes 7 de Octubre del año 2016 y es un día para mí y mi familia tiene un sentido, un significado; para mi familia, es el estar vivo y poder convivir conmigo; para mí es motivo en primer lugar de agradecimiento con Dios Nuestro Señor que me ha dado la vida y sostenido en ella por estos 88 ochenta y ocho años.

SAN JUAN ANTIGUO 005

Mi existencia es decir ser, significa estar presente o incluirse de alguna manera en las cosas o en otras cosas y con ellos participar del ser, y esto significa que estas en la búsqueda de un crecimiento de objetos para unirse o desarrollarse.

Como les comentaba en algunos de mis artículos publicados en “Ágora”. Nací un día 7 de octubre del año 1928, año convulsionado por la Revolución Cristera, la cual fue cruenta y sanguinaria y prodiga de Mártires, por eso, cuando nos visitó su Santidad San Pablo segundo, una gran manta desplegada desde la cornisa de la finca frente la plaza principal, un poco más lejana del Restaurant Capri, se había estampado un mensaje de bienvenida a su

Santidad. “TIERRA DE MÁRTIRES, TE RECIBE”. Y con  este mensaje interpretemos la realidad de la región a nuestra manera, San Juan de los Lagos es fuente de un sentido religioso en esos años de la revolución, los templos permanecían cerrados y los saqueos a las tiendas no se hacían esperar y algunos familiares de comerciantes emigraron a lugares más seguros de la República.

Nuestra ciudad era más pequeña que ahora y las oportunidades de luchar por la vida eran muy limitadas y como es natural el medio muy limitado y pudo desde el caso de que alguna persona no sentido a la vida; sus acciones ven al garete, sin una orientación o plan determinado y por lo tanto fácilmente incurren en una frustración, te dio, mediocridad y depresión.

Como en una proyección cinematográfica repaso los capítulos más importantes de mi vida, sin detenerme en sentimientos de tristeza, pues quien no los tiene y los vive. Quede huérfano de padre a los 10 años y recuerdo que como en ese tiempo estaba de acólito en el Santuario de Nuestra Señora de San Juan, en ese día cuatro de diciembre, salí de misa conventual un poco preocupado pues mi Padre el Señor Agustín Palos Centeno la noche anterior había permanecido en estado grave y muy crítico, pero mi sorpresa que al llegar al parían viejo donde vivíamos, mi padre estaba muerto, tendido en su cama y con flores sobre su cuerpo, como era de la costumbre y aunque mi edad no me permitía razonar sobre ese fatal acontecimiento de la muerte de un ser querido, si sentí dolor y llore ante su cuerpo sin vida, mi madre me tomo en sus brazos y me sentó en su regazo y se puso a rezar junto conmigo por el eterno descanso de mi padre.

No quiero continuar con recuerdos luctuosos, pues el espacio es muy limitado y se haría el tiempo nada más en contar la perdida de mis seres queridos como lo fueron mi madre, mis hermanos, mi esposa y mi hijo Roberto.

Pero la vida no solo nos proporciona tristeza y dolor, también nos enseña que hay la generosidad, el amor, la amistad, la empatía, la misericordia, la compasión, el compromiso y todas aquellas cualidades que favorecen o facilitan las relaciones interpersonales que son los valores propios de eso que hemos llamado el sentido comunitario. También se incluyen cualidades tales como la justicia social, la justicia internacional, la democracia, el sentido del gobierno, el sentido a la autoridad, el sentido de organización, el sentido político.

Los gobernantes, los jefes de comunidad; los padres de familia, los maestros t todas las personas que dirigen y tienen autoridad sobre un grupo de personas que requieren la visión y compromiso de estos valores.

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