El Mundo de Ayer, por el Prof. Chayo Palos de Anda

En mis últimos artículos publicados en Ágora me he estado refiriendo a lo que fue mi vida en San Juan de los Lagos y que quedó grabado en mi conciencia, lo cual quiere decir que lo que cuento es mi punto de vista y no el de todos los Sanjuanenses, de los que tienen mi edad o me rebasan.

Dice un proverbio: “Cada quien habla de la feria, según le va en ella”, o como dijo Campoamor : “en este mundo mortal, nada es verdad, nada es mentira, todo es según el cristal con que se mira”, pero no vayan a pensar que soy perogrullo, se que cada ser humano tiene su punto de vista sobre el mundo y la vida, pues generalmente el acto de captar un valor se reduce a la comparación automática e inconsciente del  objeto, con estas cualidades y tendencias subjetivas, y a este acto se le puede llamar “valorización”, que es una comparación que realiza nuestro juicio.

SAN JUAN ANTIGUO 034

Pero lo que les quiero comentar ahora es algo un poco diferente en cuanto a su contenido, pues me voy a referir a un tema un poquito problemático abordarlo, y sobre todo, el que puede ser valorizado por la juventud actual.

Cuando era niño, San Juan de los Lagos era más sencillo, con menos habitantes, la presencia de profesionistas era muy reducida, pues no había más que dos o tres médicos, dos farmacéuticos, un abogado y muchos clérigos, es decir sacerdotes, y casi todos pertenecían al servicio y culto en el Santuario de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, no había más que una parroquia, la de San Juan Bautista.

Pasaron los años, y algunos jóvenes de familias pudientes económicamente, que pretendían estudiar una carrera profesional, tenían que salir de San Juan y trasladarse a Guadalajara o a otro Estado de la República Mexicana donde había Universidades para estudiar una carrera.

Pero había un problema, las convicciones de un estudiante con referencia a sus capacidades son un factor poderoso en su eficiencia mental. Sus convicciones sobre sí mismo pueden cambiarse, y sus métodos de trabajo mejorarse, pero esto último no mejorará sino hasta el momento en que él decida mejorarlo y persista en aprender los hábitos mejores y nuevos para él.

Para resolver este problema se debe preguntar ¿Qué es un buen estudiante? Los estudiantes universitarios tienen varias definiciones del “buen estudiante”, la mayoría de ellas no es muy halagüeña, para el estudiante que tiene calificaciones elevadas, los psicólogos ofrecen definiciones más significativas que las típicas de los estudiantes:

 1.-Clasificacion equivocada.- los estudiantes de esta categoría carecen de aptitudes y de interés en otras calificaciones de la personalidad, cosa necesaria para el programa de estudios que siguen.

2.-Antecedentes de instrucción inadecuadas.- los estudiantes que sufren esta desventaja realizan el trabajo a un nivel inferior.

3.-Uso inadecuado del tiempo.- esto puede ser, principalmente, síntoma de algún otro trastorno.

4.-Interferencia con el estudio de problemas ajenos a la esfera escolar.

5.-Dominio inadecuado de los hábitos y habilidades de estudios.

El estudiante que sufre trastornos emocionales a causa de problemas personales, como conflictos con sus padres, malos contactos sociales o dificultades económicas, puede ser o no ser un buen estudiante.

Las propias definiciones y convicciones del individuo con referencia a sí mismo son factor poderoso, así como su talento y habilidad; así como la carencia de estos; todo esto que digo, así como el trato con muchos jóvenes que fueron mis alumnos, y también amigos, me demostraron los aciertos de estos comentarios.

 

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