El Mundo de Ayer, por el Prof. Chayo Palos de Anda

El Mundo de Ayer, por el Prof. Chayo Palos de Anda

 

Cuando uno envejece se puede dar cuenta de muchas cosas que  acontecieron en la vida y trata de valorizarlas; claro que en este analizar y reflexionar uno toma en cuenta el sentido y valor de los acontecimientos, de los años de nuestra niñez, de la adolescencia y de la juventud; y no dejaríamos, en nuestra mayoría de edad, que sucedieran como ahora lo contemplamos, pues entonces no éramos lo mismo que somos ahora. Me refiero, claro está, al punto de vista que nos otorga la experiencia acumulada en los años vividos.

En el terreno educativo, de formación, hay un protagonismo, es uno mismo el que se educa pero con el estímulo de otros; con la ayuda ajena cada ser humano se caracteriza por ser algo único, en cualquier edad, y a la vez muy similar a los demás seres humanos. Este ser en sí mismo y semejante, hace referencia a dos procesos: el de individuación y el de socialización.

Recuerdo mi asistencia diaria a la escuela de aquellos años, en la cual, junto a otros niños que como yo acudíamos a recibir educación escolar; este grupo lo formábamos cuarenta niños; mi maestro fue el  Prof. Don Ángel Díaz, el cual con mucha prudencia y sabiduría, sabía no solo impartir sus clases, sino que también nos estimulaba a seguir las enseñanzas que él nos daba, pues sus clases no eran aburridas, ni tediosas, sino más bien interesantes e ilustrativas.

Este era un proceso de asimilación cultural y moral, y al mismo tiempo una separación individual, pues por medio de ella podíamos manifestar un desarrollo armónico, norma integral de la libertad y la capacidad de iniciativa al servicio del interés general, es decir del bien común.

En la escuela pude conocer y aprender por mi propia experiencia que no se educa a la naturaleza humana, sino a cada persona, es decir: cada realidad subsistente en esa naturaleza, por lo tanto, no se educa alguna parte del hombre, se educa a todo el hombre. Recuerdo que los objetivos de la educación, en aquellos tiempos, era educar a cada  alumno para el amor y para la libertad, pues por este medio cada hombre se hace responsable, y también por la educación el hombre puede adquirir la formación de virtudes.

Claro que lo que más influyó en mi educación fue mi familia, pues ésta es la principal marca de referencia en la educación, así de importante es la familia. Educativamente hablando, deberíamos preguntarnos que es la familia, es una institución y un conjunto de personas, es una institución natural, no es obra de la sociedad, si lo fuera ya hace algún tiempo que habrá sido sustituida por otros inventos sociales con criterios de incidencia social o de acuerdo con planteamientos ideológicos dominantes en cada tiempo y lugar.

San Juan de los Lagos siempre se ha caracterizado por su espíritu Religioso, no solo ahora, sino desde su fundación, pues casi todos los Sanjuanenses sabemos el origen de esta ciudad, es decir, su fundación desde la realización del primer milagro en el año de 1630, según nos cuentan los historiadores y como lo podemos constatar consultando dichos libros históricos.

 

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