El Mundo de Ayer en San Juan de los Lagos

El Mundo de Ayer en San Juan de los Lagos

En mis escritos para el semanario “Ágora” de San Juan de los Lagos, siempre he relatado los acontecimientos vividos, experimentados y sentidos en mis años de vida, que no son pocos.

Por el Prof. Chayo Palos de Anda

Cuando me pongo a escribir tengo presente un viejo adagio que dice: “Los niños dicen lo que están haciendo, los viejos lo que hicieron, y los tontos lo que van a hacer”.

Soy una persona de la tercera edad y me resulta fácil y cómodo ponerme a escribir un poco, solo un poco sobre mi vida pasada, pues mi tiempo actual no puedo decir que sea monótono, pero si tranquilo, como me dicen algunos de mis amigos: “Chayo, tú te levantas y te levantas sin ningún pendiente, sin ninguna ocupación”. Yo les digo que  como todo ser humano tengo mis hábitos, mis costumbres rutinarias, como levantarme, tomar mi desayuno, salir a tomar mi café, salpicado de algún comentario sobre las novedades y chismes, o cualquier tema intrascendente de la vida comunitaria de San Juan, sin meterme en temas de política, pues tengo presente el dicho: “perro no come carne de perro”, y como fui una persona que desempeñó algunos cargos en la presidencia municipal de mi pueblo durante 27 años, pues prefiero no criticar esa actividad, ya que considero que como todo ser humano pude tener mis defectos y pude cometer muchos errores, por eso en boca cerrada no entran moscas.

En mis escritos he tratado de exponer muchos de mis rasgos emotivos, mi temperamento y control de las emociones, aunque de niño no pude controlarlas, pues estaba sujeto a las reacciones positivas o negativas de otros niños, tanto en la escuela con mis compañera de clase, como en el control de las relaciones familiares, relaciones con el sexo opuesto en mi juventud; respeto al credo religioso introyectado por mi madre desde niño, adquirí confianza en mí mismo y en mis familiares y semejantes.

Luego apliqué las reglas sociales, el respeto al derecho ajeno, el sentido del honor, el tacto en el trato con los demás, conocimiento y practica de las normas sociales que pude aprender como Notario Parroquial, después en las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad que tomé a mi cargo, y luego en la Presidencia Municipal, en las oficinas del Registro Civil y la Secretaría y Sindicatura del H. Ayuntamiento; también en la Notaria Pública número uno del Lic. J. Augusto Pérez Padilla; luego como profesor en la escuela Preparatoria de San Juan, de  la cual fui fundador en el año 1968 y fui secretario de la misma durante 11 años, al lado del Doctor Silviano Martin, quien fue director de la Escuela Preparatoria, que estaba incorporada a la universidad de Guadalajara, pero que al morir este quedó a cargo el Doctor Elí Pérez Padilla, hermano del Lic. Augusto Pérez Padilla, el Dr. Elí duró dos años en este cargo, pues entregamos la escuela Preparatoria a la Universidad de Guadalajara y dejó de ser incorporada; de esa manera nuestros jóvenes estudiantes tuvieron la oportunidad de entrar más fácilmente a esa prestigiada Universidad.

Hoy se cuenta con varias facultades de dicha Universidad, así estudian aquí varios jóvenes, sin tener que salir de la población y disponer de recursos económicos que muchas veces no cuentan con ellos.

También me dieron la oportunidad de ser maestro en el taller de electricidad y electrónica en el colegio Bolonia, y en el colegio Independencia de las Siervas de Jesús Sacramentado pude, gracias a su gentileza, dar clases de Matemáticas en los tres años de la secundaria, luego de civismo y de dibujo lineal, y también de documentación mercantil en la escuela de comercio de dicha institución.

Claro que esta lista no es limitativa de mis actividades, de mi actuar en la vida de San Juan de los Lagos, pues solo corresponde a algunos de los rangos distintivos en mi de mi personalidad, que como es natural, toca a cada quien formar las suya propia, considerando el medio en que viví y las actividades desempeñadas, todas tuvieron como finalidad servir a mi comunidad, pero también tuve la oportunidad, como les he comentado, de cooperar con mi humildad de grano de arena en la actividad y prodigiosa energía del Señor Cura y Dr. Don Esteban Sánchez Valdez, de luchar porque en San Juan hubiera agua potable y energía eléctrica, gracias a Dios y a la Santísima Virgen de San Juan se pudo contar con dichos servicios que no se tenían.

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