El Mundo de Ayer en San Juan de los Lagos

El Mundo de Ayer en San Juan de los Lagos

Por: Prof. Chayo Palos de Anda

Saludo con afecto a todos mis lectores de este artículo “El Mundo de Ayer” que aparece dichas columnas desde el primer semanario que apareció publicado para el deleite y conocimiento de todo lo que acontece en la comunidad de San Juan de los Lagos, bajo el título “Ágora” y que gracias a Dios y a la aceptación de la sociedad Sanjuanéense se sigue publicando interrumpidamente cada semana y que solo es suspendido en fechas o días especiales del año y este saludo va con la finalidad de desearles a todos ustedes una Feliz Navidad y un Próspero año nuevo 2017 como todo lo que escribo es para mí una forma de estructura social, pues todo lo que recibimos del pasado implica una cadena ininterrumpida de adaptación y experiencias humanas que se inscriben en cada tradición en el plano técnico y económico, así como en el dominio moral y religioso. Pero todo esto ha contribuido a otorgar en la infancia, la influencia de los mayores y esto no puede sino fortalecer las creencias y las prácticas tradicionales de mayor o menor permeabilidad del grupo y la presión que sigue ejerciéndoles nuevas sociedades, aunque claro bajo las nuevas circunstancias con algunas transformaciones morfológicas de la sociedad.

Por ejemplo: cuando en mi infancia llegaba el día de la Navidad, los niños de San Juan de los Lagos recibían dicha festividad de diferentes maneras y aptitudes y esto según su situación económica sus limitaciones pues en aquellos años no había tantas ofertas, ni tantas formas de darles vida para satisfacer tanto a los Padres de familia como a sus hijitos, pues no abra tantos juguetes, ni la ciencia estaba tan adelantada como ahora en esos momentos de cubrir y surtir los intereses y la curiosidad de los niños pues los descubrimientos y las invenciones determinan una ruptura del equilibrio y la estabilidad sociales.

Recuerdo que para este día de la Navidad, vivía en el Parían Viejo lo que también hacían otros niños de otras familias y en esa finca del Parían Viejo también una señora de la tercera edad que se llamaba Pachita Escoto viuda de Valdepeña y que hera mama de una familias de varios hijos mayores todos de edad como Don Francisco Valdepeña Escoto, Baudelia Valdepeña Escoto, Lupe, Salvador, y otros cuyo nombre no recuerdo, pues bien , los niños que vivíamos en Parían Viejo llevábamos un zapato, lo dejábamos en su departamento el día 24 y al día siguiente acudíamos para ver que nos había dejado el niño Dios en su día, como Doña no hera una mujer de muchos recursos económicos, pero si de un corazón generoso nos dejaba en el zapato un puñado de sabrosos cacahuates garapiñados y diez centavos que para nosotros los niños hera motivo de alegría y de satisfacción de sabernos corresponder en nuestra fe y esperanza de la navidad del Niño Dios.

Ahora bien, en el estudio del fenómeno general de la tradición en una sociedad determinada como lo es San Juan de los Lagos es preciso distinguir dos clases de tradiciones la tradición oral que es en nuestra sociedad no es sino el empleo de símbolos, ahora bien, toda practica tradicional tiene una forma y se trasmite por esa forma y por eso se puede decir que es simbólica. Las otras formas de la vida moral y material se transmiten más bien en comunicación directa. Todo esto no nos dice mucho sobre la forma de cómo es ahora festejada la Navidad, pues ahora en la comunidad no hay posadas, es decir, el santo rosario, la letanía, el pedir posada como los peregrinos, luego vienen las piñatas, el regalo de envoltorios a los adultos que son especiales y la de los niños, más sencillo, y en algunos lugares donde celebran las posadas tienen la comodidad económica dar buñuelos y ponche para soportar mejor las noches invernales cuyo frio nos hace protegernos de la mejor manera posible. Los regalos de navidad ahora son más sofisticados como los celulares y otros objetos electrónicos que son solicitados tanto de niña como de adultos por eso puedo decir que las fiestas de navidad de entonces no son las mismas pero no porque cambian las personas, sino también porque las circunstancias ya no son las mismas de entonces cuando San Juan tenía 12000 doce mil habitantes y casi todos nos conocíamos por nuestro nombre y apellido. Pero como sanjuanéense siempre hay que ser fiel a nuestras creencias.

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *