El Mundo de Ayer

El Mundo de Ayer

Por: Prof. J. Rosario Palos de Anda

No siempre el pasado fue mejor, aunque en algunos aspectos sí fue más natural, más sencillo y menos complicado que el tiempo presente que estamos viviendo, so solo para los habitantes de San Juan de los Lagos, sino para los habitantes del mundo entero.

Los profundos cambios impuestos en las costumbres de los hombres por las aplicaciones de la ciencia han aparecido recientemente, en efecto, nos hallamos todavía en plena Revolución Industrial. Por eso es difícil saber exactamente como ha actuado sobre los seres humanos civilizados la sustitución de un mundo de existencia natural, como la que viví en los años de mi niñez y juventud, y que los nuevos descubrimientos han modificado su ambiente, esto tiene lugar porque cada cosa viviente depende íntimamente del ambiente que le rodea, y  por ello se adapta a cualquier modificación de este ambiente por medio de una evolución adecuada.

En otros de mis artículos les comentaba, por ejemplo, que en San Juan el servicio de teléfonos estaba condicionado a una caseta con un solo teléfono, la cual estaba instalada, al menos en los primeros años de mi adolescencia, en la casa de Don Carlos Gallardo, que estaba frente a la Presidencia Municipal y a un costado del Santuario de Nuestra Señora de San Juan, estaba por la calle Rita Pérez de Moreno.

Mi interés de niño era poder ganarme dos centavos por ir a darle aviso a la persona que era requerida por el servicio de teléfono de larga distancia, y con tal aviso se trasladaban con cierta nerviosidad por ignorar la causa de tal llamada de larga distancia, y una vez en la oficina casa de Don Carlos Gallardo, una de las hijas le indicaba a la persona citada que se introdujera a la caseta y tomara el teléfono, luego se giraba un magneto y el movimiento mandaba la señal de larga distancia hasta donde era requerida la persona y se iniciaba la comunicación; ahora, en el año 2016, las personas se comunican no solo desde sus hogares, sino en plena calle, y también en cualquier lugar donde se encuentren, ya sea en la playa por estar de vacaciones, dentro de un restaurant, o dentro de un hotel, o también desde un estadio deportivo, si están disfrutando de ese deporte.

También podemos estar disfrutando del uso de una tablilla y ver no solo a la persona o personas, sino que podemos hablar con ellos, y esta conversación es recíproca, pues así como uno puede ver a las personas con quien hablamos, ellas también nos pueden ver si quieren; pero no solo esto, también podemos ver y darnos cuenta de lo que sucede al otro lado del mundo, o fuera de nuestra ciudad, o sea, casi ya no hay secretos políticos, sociales, económicos o religiosos, nos damos cuenta de acontecimientos o de algún fenómeno que daño a un sector de alguna región, por lluvias, temblor, o por ser sacudida por la inseguridad, o desmanes de algún grupo que le llamamos rebaño, o maza, como la definió el filósofo español José Ortega y Gasset.

Es evidente que los hombres han acogido con gusto la civilización moderna y dejan de lado sin vacilar sus viejos hábitos, aquí en San Juan, por ejemplo, se acabaron las serenatas en la plaza principal que había los jueves y domingos, en la que la juventud Sanjuanéense se daba gusto, y hacía gala dándole a su dama una gardenias cada vuelta en la plaza, y la cubría con un puño de confeti, y la rodeaba con  serpentinas; así la plaza, al terminar la serenata, se quedaba convertida en una verdadera alfombra por la cantidad de confeti que se difundía en esas serenatas.

En las fiestas del 15 de agosto había carros alegóricos y concurso de calles adornadas por los vecinos; después de las serenatas, la banda municipal recorría las calles arregladas, y las familias fuera de sus casas sacaban macetas y otros adornos, luego disfrutaban, sentados en sus muebles, de la música y de la frescura de la noche, salpicada de una sabrosa platica interesante salpicada de picardía y de comentarios del ambiente, casi siempre era algo sencillo y no complicado y pesimista como el ambiente que ahora vivimos, no solo en San Juan, sino en todo el mundo.

 

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *