El Mundo de Ayer

El Mundo de Ayer

EL MUNDO DE AYER

Por el Prof. J. Rosario Palos de Anda

Ágora – 23 de Octubre 2015

En mis artículos publicados en el semanario “Ágora” siempre he tratado de comunicar a mis amables lectores mi peculiar manera de conocer, sentir y actuar en la vida; pero por esta manera de conocer no puedo afirmar que es algo original en mi persona, desde niño pude aprender de los demás, como interpretar la concepción del mundo y de la vida.

Por dar un ejemplo de lo anterior; unos adoptan la concepción del mundo, la forma de una Religión o de una convicción artística, moral o religiosa. Y así unos descubren que la verdad es lo más valioso para ellos en la vida; otros, la belleza; estos en la utilidad económica; aquellos en la justicia o en la Felicidad, en el placer de los sentidos o en la santidad.

La mayor parte de estas formas de vida, dependen de la concepción que se tenga de ella, y algunas veces son prejuicios que se han infiltrado en la conciencia de un modo inadvertido, espontaneo. Son tipos de concepciones del mundo que se generan de la naturaleza originaria de la vida humana, y por ello, desde un punto de vista, son parcialmente justificadas.

Los que nacimos y vivimos en esta circunstancia de San Juan de los Lagos, tenemos una concepción del mundo y de la vida, sino único, sí muy especial: el centro de nuestra vida, tanto religiosa, como moral, económica e intelectual, es la venerable imagen de la Santísima Virgen de Nuestra Señora de San Juan; quien fue, es y será vida y sostén de los habitantes de San Juan de los Lagos, quienes dirigimos nuestra atención al resultado de este proceder, de este obrar. Notamos, desde luego, que así como su actividad es múltiple, el resultado de esta actividad es variado. Al conocer nuestro mundo circundante, nos organizamos para alguna actividad que nos brinde la oportunidad, no solo de ser útil a la sociedad y a nuestra familia, sino también a los peregrinos que nos visitan, y vemos que existe una variedad de actividades comerciales, como lo son: alimentos, dulces, artículos religiosos, ropa y sus variedades de géneros, hotelería, restaurantes, estacionamientos de automóviles, expendios en el mercado, cafés, frutas y golosinas, en fin, son múltiples los géneros de actividades que nos brinda la comunidad de San Juan de los Lagos, en la que son muchas las personas no originarias del pueblo al que vienen a radicar, a San Juan, por considerar que es un lugar seguro para sus aspiraciones económicas.

De los frutos de esta actividad humana que se repite siempre en todas las sociedades y que da vida y sentido a la cultura de los pueblos surgen preguntas que pueden verse como una perogrullada, pero que se hace cada ser humano ¿Para que trabajo? ¿Por qué trabajo? ¿Cómo trabajo?

Así como el obrero reflexiona sobre su trabajo, yo también me hago estas preguntas y se las respuestas, pues en mis 87 años de vida en San Juan he visto y vivido las grandes aglomeraciones de peregrinos y sus tradicionales fiestas, que después de la Santísima Virgen de Guadalupe, la de San Juan es la más festejada en la República Mexicana. Este fenómeno nos ha dado vida religiosa, moral, económica y cultural, por ello escribo siempre sobre la vida de San Juan de los Lagos.

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