El Bordo Contaminado

Un indicador que debe llenar de pavor a la gente de San Juan, sobre todo a la que vive en el centro de la ciudad, es la calidad del agua que se les provee. El bordo “provisional” de tierra construido sobre el cauce del río se pensó, hace ya muchos años, como una medida temporal y de emergencia, pero inconcebiblemente sigue ahí, sirviendo como almacén de agua que surte principalmente al centro de la ciudad.

 

El agua así retenida fue, en un principio, relativamente fácil de potabilizar ya que la mancha urbana apenas llegaba a la estación de bombeo, pero actualmente más parece un depósito de las cloacas de infinidad de fraccionamientos que se han hecho aguas arriba, y parece que no hay una normatividad ni proyecto de infraestructura urbana que controle y sanee este irracional crecimiento que, aunque parezca increíble, sigue “viento en popa” como un buen negocio, ¡y nadie se preocupa por la salud pública!

 

Su Santidad el Papa Francisco señala valientemente en la encíclica Laudato Sí: “mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado”.

 

Desde luego que lo que está sucediendo en San Juan es muy extraño ¿no será que se está preparando el terreno y el ánimo de la gente para que, en su desesperación, se admita como irremediable la explotación de los comercializadores del agua?

 

El Papa agrega algo muy importante en este sentido: “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”.

 

A los Sanjuanenses no debe parecerles cosa extraña o lejana esta aseveración del Papa, México, la Región Alteña y nuestra ciudad,  están siendo atacadas en este momento por furiosas y poderosas fuerzas que quieren apoderarse del agua, y podría pensarse que a las autoridades estatales y municipales no les importa, por el contrario, hasta parece que están cooperando para que se realice el pretendido despojo del agua. ¡Desde luego que se puede evidenciar y sustentar la aseveración anterior!

 

En cuanto al agua del bordo contaminado, si los buenos ciudadanos se preocuparan, por ejemplo, de utilizar un poco de su tiempo libre con un paseo por las márgenes del río, y que lo hicieran aguas arriba de la citada represa. Quizá entonces se den cuenta de la gravedad del asunto, y lo menos que podrían preguntar sería: ¿Por qué no hacen el bordo algunos cientos de metros aguas arriba? Ya es tiempo que la gente de San Juan deje de consumir agua de drenaje, aunque esté “tratada”, ya que siempre será mejor y más fácil procesar agua menos contaminada. Aguas abajo el río es una perfecta inmundicia.

 

La voz autorizada de Su Santidad el Papa Francisco resume lo anterior diciendo: “los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo”.

 

 

E D I T O R I A L

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