El agua en San Juan ¿un problema o un recurso desperdiciado?

E D I T O R I A L

Las recientes lluvias han puesto en evidencia el enorme fracaso de las autoridades de los tres niveles de gobierno responsables de administrar el agua. Al parecer, se han preocupado más por cuidar la imagen que representa votos para su partido político, postergando de manera lamentable la realización de aquellas obras que solucionarían, en forma definitiva, la falta de suministro de agua.

Nuestro país tiene solamente una fuente que provee de este elemento a todo el territorio nacional: ¡la lluvia! Entonces, lo más lógico es que en tiempo de abundancia se almacene este recurso, para que en el estiaje se haga fluir de manera eficaz y permanente; pero lo cierto es que no se tiene esa infraestructura, y al parecer ni se tendrá, parece como si hubiera gente interesada en mantener el control absoluto de este recurso, que indudablemente, se convertiría en una poderosísima herramienta de control.

En San Juan de los Lagos hemos visto correr por el río, en los buenos temporales de lluvias, millones de metros cúbicos de agua, misma que solo pasa y no se obtiene ningún provecho, entonces, ¿porqué no se almacena en presas y bordos? Hay proyectos, relativamente sencillos, que podrían resolver de manera efectiva las fluctuaciones estacionales, ejemplo: La presa de Agostadero, La presa de Zurita con sus canales derivadores que llenarían presas secundarias en los cañones de la margen derecha del río San Juan; bordos y pozos de alimentación freática, etc.

Lo que hoy es un problema, se puede convertir en un potencial de desarrollo para nuestro municipio; en otros países, con una probada abundancia de agua, están haciendo más y más obras de captación y control de este vital elemento; aquí, se sigue suministrando “agua potable” gracias a un pequeño y provisional bordo de tierra sobre el río, que capta la que es hoy una muy escasa corriente y las derramas del pozo artesiano de Donaciano, que luego se mezclan con las aguas grises, amarillas, negras, o del color que usted quiera, pero que son una mezcolanza de suciedad absoluta. Es muy probable que de seguir así, se pueda llegar al extremo del burro del aguador, que iba cargado de agua, pero se murió de sed; además, los políticos podrían, por lo menos, aplicar una máxima popular, que estaría muy a su modo de ser y pensar: “si con agüita se está aliviando, agüita vámosle dando”  Esto es, teniendo contenta a la gente.

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