Cumplieron con su Deber

Cumplieron con su Deber

El tiempo cubre la mente con un velo de olvido, más tarde o más temprano, pero cuando los años pasan solo van quedando imágenes borrosas de lugares, hechos y personas.

 

Esta reflexión obliga a revivir dos lamentables sucesos acaecidos en este mes de enero y que aún laten en la memoria de la sociedad Sanjuanense:

 

Primero, el fallecimiento del Hermano Bruno, insigne maestro lasallista de origen alemán, nació en Tréveris en el año de 1921 y murió el 25 de enero del 2010 en Saltillo, Coahuila, llegó a San Juan en 1961, al colegio Bolonia, donde estuvo hasta mediados del año 1967 y regreso para una segunda estancia en 1972 hasta 1999.

Su, bonhomía, sabiduría y santidad marcaron positivamente a varias generaciones de jóvenes, su legado sigue latiendo en esta ciudad que él amaba a través de la santísima Virgen de San Juan y de la que era un devoto fidelísimo.

 

Segundo, el asesinato del Sargento Primero Ramón Pérez Sánchez, quien por varios años fungió como encargado de Seguridad Pública de este municipio, una posición nada cómoda y evidentemente muy peligrosa, donde es fácil granjearse mortales enemigos.

El 26 de enero del 2017 fue acribillado, y junto con él desapareció también la falsa ilusión de seguridad colectiva que se pregonaba para el nuevo milenio, fue un regreso al salvajismo de épocas pretéritas.

 

Dos personalidades diferentes pero igualmente necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad, los dos cumplieron cabalmente con su deber, donde la moral indica que “deber” es la obligación de todo individuo de observar y cumplir fielmente con las leyes naturales, y también con las emanadas de la sociedad en que vive.

 

No debe escandalizar esta cavilación, sino más bien pensar que el hombre es un ser desesperadamente inadaptado. En muchos aspectos el hombre es radicalmente primitivo. Estructuralmente, el hombre no está “terminado”. Por su complexión el hombre es un ser sometido cruelmente al dolor, a la enfermedad, a la soledad, a la incomprensión, al engaño, a la violencia, a la tortura, al desprecio, a la manipulación, al cansancio, al aburrimiento, al olvido, a la vejez y, sobre todo, a la muerte.

 

Recordar a estas personas con respeto y gratitud es un homenaje, una consideración a su destacada contribución social, ¡ellos cumplieron con su deber!

 

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