El Mundo de Ayer de San Juan de los Lagos

No cabe la menor duda de que el filósofo griego Parménides de Elia que, en el siglo IV antes de Cristo, observando no solo los efectos de la naturaleza que le rodeaba, sino también los modos del comportamiento del hombre en la vida, manifestó categóricamente el siguiente razonamiento: “El hombre es la medida de todas las cosas”.

Este razonamiento lo he manifestado varias veces en mis artículos semanales de “Ágora”, por lo que no es ninguna novedad, pero basándome en estas afirmaciones del filósofo griego, durante los muchos años de vida que Dios me ha dado en esta tierra de la Santísima Virgen de San Juan.

Pues bien, me voy a valer de un ejemplo para explicarles a ustedes amables lectores,  como se entiende este razonamiento de que el hombre es la medida de todas las cosas, es el siguiente: Es tan variada la forma de entender el éxito del hombre en el mundo, que hay quien piensa haberlo obtenido o alcanzado al conseguir lo que se considera un buen empleo, porque desde él puede llegar a la gerencia.

También existen los que creen que la mejor posición solo se puede obtener por medio del ejercicio de una profesión, o con la práctica de un arte, además, los que están seguros de haber logrado el éxito en el desempeño de un oficio. No son pocos, por otra parte, los que creen que la situación de prestigio solamente podrá alcanzarse con la acumulación de riquezas; categorías de este tipo las estamos viendo en nuestro México con mucha frecuencia, sobre todo dentro de los políticos metidos de funcionarios de alto nivel, y que aprovechan esta situación para dejar las arcas de sus tesorerías en total quiebra, y con un sinnúmero de deudas que están causando el mal estar de la ciudadanía, de sus Estados y de sus Municipios, en toda los niveles, pues no tienen recursos para pagar a sus trabajadores del servicio público en sus diferentes categorías: Hospitales, Alumbrado y Aseo Público y demás servicios de la comunidad.

En cambio para otros, la posición es obtenida cuando se asocian a actividades que tienen por único objeto el beneficio de la colectividad, en los tiempos actuales este tipo de personas son muy escasas, pues las circunstancias tan precarios en cuanto al costo y necesidades para una regular subsistencia, ya no dijera optima, pues esa solo la disfrutan los ricos y los aborozados que despojan a la ciudadanía de sus recursos por medio de la corrupción, que desgraciadamente, es el medio manifiesto que está viviendo nuestro pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados unidos ¡y de nuestros corruptos políticos!

Sobre estos y otros temas, sobre las características de la personalidad del mexicano, nos indica que es posible que la autovaloración nos pueda conducir hacia algunas de las características de los rangos distintivos de la personalidad. Toca a cada quien formular la suya propia, en la que habrá que considerar el medio en que vive, la actividad a que se dedica, y los fines que persigue, pero esta estimación sobre nuestra autovaloración no pueda conducir a lo sobre estimación o a la subestimación; por lo cual, y para no caer en estos extremos que no nos permiten ver las cosas con mayor objetividad. Ninguna evaluación resultará acertada si no se consulta la opinión de otros, con los cuales se podría intercambiar ideas respecto a los puntos de vista que son necesarios, nos pone un poco en contacto con lo que nos dijo el filósofo griego Sócrates: “la verdad es la conformidad del entendimiento con la cosa misma”.

¿Usted qué opina sobre este tema? ¿Estoy en lo cierto o me aparto de la realidad humana?

 

Escrito por: Prof. Chayo Palos.

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