¿Quién es el peregrino?

Las personas que visitan San Juan de los Lagos lo hacen por motivos de fe: son peregrinos. Como cristianos debemos decir que son nuestros hermanos y esperan un trato de hermanos.

Posiblemente la mayoría de los peregrinos son de escasos recursos, esto nos exige más servicios y de mejor calidad.

Muchos peregrinos llegan a San Juan agobiados por enfermedades, problemas familiares y esclavizados por desórdenes y vicios; se espera, entonces, que la visita al Santuario y a la Ciudad sea una oportunidad de Gracia y de Misericordia.

El pueblo ama las peregrinaciones; toca a quienes los recibimos buscar los medios posibles para que su peregrinar sea en paz y sin muchas dificultades. Que pueda llegar, estar y regresar contentos de su visita a la Virgen de San Juan.

Los peregrinos en la Fiesta de la Candelaria se sienten convocados por Dios para celebrar la fe como pueblo cristiano; debemos evitar que se sientan agobiados por actitudes individualistas, mercantiles y afanes de lucro.

Quienes vienen a visitar la Virgen de San Juan buscan una satisfacción religiosa intensa, que muchas veces, no encuentran en sus lugares de origen; unidos y organizados debemos favorecer que lo anterior se cumpla lo mejor posible.

Ante la llegada de miles de peregrinos, todos somos responsables de que San Juan sea cada vez más, una Ciudad fraterna, justa, limpia y hospitalaria.

 

ASUMIMOS JUNTOS EL RETO

Los días de la Candelaria, periodo de gran afluencia de peregrinos, es un reto para autoridades y eclesiásticas.

Juntos hemos propiciar los valores de la hospitalidad, salubridad, limpieza, justicia, seguridad y una vialidad que proporcione un tránsito adecuado a los peregrinos y a los habitantes de la ciudad realizar sus tareas ordinarias.

Hemos de ser conscientes que son los valores espirituales los que han de regir nuestro comportamiento en las fiestas de la Candelaria.

 

RECOMENDACIONES DE HOSPITALIDAD A NUESTROS HERMANOS PEREGRINOS

1.-Tener en cuenta que quien viene en peregrinación lo hace por motivo de fe.

2.-Tener actitud de ayuda y acogida.

3.-Apoyar de buena voluntad a todas las personas e instituciones que promueven la ayuda al peregrino.

4.-Colaborar con las autoridades civiles respetando las normas y reglamentos de vialidad, comercio y seguridad, etc.

5.-Evitar abusos en los precios al prestar algunos servicios (comida, hoteles, estacionamientos, etc.)

6.-Ser amables y atentos para proporcionar la mejor información cuando el peregrino lo requiera.

7.-Debemos distinguirnos primeramente nosotros anfitriones, en honrar u amar a la Santísima Virgen.

8.-El peregrino espera ver en el comportamiento del sanjuanense un testimonio de vida Cristiana, superemos actitudes y ambientes que no ayudan al fervor del peregrino.

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