Lentitud que Mata

Lentitud que Mata

Algunas obras municipales deben llenar de asombro a más de un ingeniero civil que conozca, cuando menos, cuánto dura el cemento en fraguar; y no es porque se reconozca en esto algo extraordinario ¡no! Lo que debe llamar fuertemente la atención de doctos y legos es la lentitud y desgano con que se realizan estas obras. Y si no es verdad lo que se dice ¿cuánto duró la pavimentación de la calle San Vicente?

Hace unas semanas se dio el “banderazo” para la terminación del entronque de la Curva de Maravillas, obra que estuvo en suspenso por muchos años ¡así de lento caminan las cosas por estos rumbos! Hasta parece un cuento de Pancho Madrigal cuando dice que en este rumbo del desierto no es que la gente sea lenta ¡está aletargada!

Para colmo de males, parece que la maldición del retardo podrá alargarse todavía más, con el pretexto del triunfo del candidato Republicano en USA, aquí en México podrían paralizarse casi todas las obras de servicio a la comunidad, algo verdaderamente absurdo.

El poder adquisitivo de la enorme masa de desposeídos se verá todavía más mermado, habrá que acostumbrarse a medio vivir, muriendo lentamente de hambre de justicia.

Qué desgracia la de esta “raza de bronce” cuyo sonido no se oye, es golpeada con fuerza por todas partes, vibra, tiembla y parece quebrarse, sin embargo nadie se conmueve, parece estar bajo el embrujo de una extraña maldición ¡nadie la escucha!

Está por demás decir que una obra realizada con lentitud extrema, o inacabada, eleva enormemente su costo. Hay que estar consciente de esto, y más aún cuando es una obra pagada con recursos públicos, porque son obras que fueron aprobadas bajo un “riguroso presupuesto” que se supone asegura la terminación del proyecto con la calidad y en el tiempo calculado.

Entonces, no es que los acontecimientos de otro país detengan el avance del nuestro, es el “aletargamiento” físico y mental de gobernantes y gobernados lo que nos tiene en una inacción fatídica, misma que está permitiendo toda clase de tropelías de los que sí se mueven a tiempo, de los que actúan “como de rayo” para despojarnos de todos los recursos, así deben hacerlo antes de que la gente se despierte, de que comience a moverse y se convierta en una fuerza que ya no podrán manipular.

Ya es tiempo de que la gente de San Juan, de Jalisco y de México se dé cuenta que puede escribir su propio destino, solo es cuestión de acción y conocimiento.

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