El mundo de Ayer #593

El mundo de Ayer #593

En mis artículos semanales de “Ágora” que hablan de mis experiencias vividas en San Juan de los Lagos como que ya me cansé de repetirlo, y si Dios quiere, el próximo día 7 de Octubre cumpliré 88 años, ochenta y ocho años, para mí es un motivo de satisfacción y de gratitud hacia El que Todo lo Puede, pues no solo me ha dado años, sino también una lucidez que a mi edad no todos pueden hablar y presumir de ella.

Pues bien: cuando escribo, siempre puedo, por lo menos, distinguir dos tipos de criterios utilizados en mis percepciones axiológicas (de valor): Naturales y culturales. Los criterios naturales son innatos y residen  en mis instintos, mis necesidades y demás características de nuestro propio organismo, los criterios culturales los recibimos a lo largo de nuestra vida y suelen coincidir con el tiempo y con la zona geográfica en que vivimos.

Debido a los criterios naturales, juzgamos como valor positivo todo aquello que satisface el hambre y las demás necesidades que experimentamos fisiológicamente. Debido a los criterios culturales juzgamos como un valor positivo, por ejemplo, estudiar una carrera, vestir correctamente, respetar al prójimo.

Uno de los valores morales que siempre me hizo pensar y reflexionar fue el de dar, y esto lo pude ver y vivir, como lo he comentado, en la persona del Señor Cura Dr. Dn. Esteban Sánchez Valdez, cuando fui su notario parroquial en esta ciudad, pues todos los días la notaria parroquial era visitada por muchas personas de ambos sexos y condiciones sociales, y puede  ver que tales personas siempre salían con el estado de ánimo complacido, esto lo podía ver en sus rostros. Él mejoró la ciudad, luchó y logró que San Juan contara con los servicios de energía eléctrica las 24 horas, proporcionada por la Comisión Federal de Electricidad, y con los servicios de agua potable, pues carecíamos de tales vitales servicios.

Pensando en tal virtud moral, voy a transcribir uno de los poemas que escribió el poeta Amado Nervo y se titula:

“DAR”

“Cada hombre que te busca, va a pedirte algo.

El rico aburrido, la amenidad de tu conversación;

El pobre, tu dinero, el triste, un consuelo, el débil,

Un estímulo; el que lucha, una ayuda moral.

Cada hombre va a pedirte algo.

¡Y tú osas impacientarte! ¡Y tú osas pensar: “que fastidio”

¡Infeliz! La ley escondida que reparte misteriosamente las  excelencias, se ha dignado otorgarte el privilegio de los privilegios, el bien de los bienes, la prerrogativa de las prerrogativas: ¡Dar! ¡Tú puedes dar!

¿En cuantas horas tiene el día, te pareces a ÉL, que no es sino dación perpetúa, difusión perpetua y regalo perpetuo?

¡Deberías caer de rodillas ante el Padre y decirle: ” Gracias porque puedo dar Padre mío!

Nunca más pasará por mi semblante la sombra de la impaciencia.

¡En verdad os digo que vale más dar que recibir!

Estos pensamientos tan bellos de Amado Nervo, me ponen a pensar y reflexionar que muchos de mis lectores, con seguridad han conocido más de algún personaje que pasó por el breve camino de su vida dándose a sí mismo y a los demás, y que dejaron su huella imborrable en más de algún ser humano que le conoció y que trato con respeto, con amabilidad y con gratitud por su nobleza de sentimientos, que Dios los bendiga a todos ustedes amables lectores.

 

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